FILOSOFIA

LA FILOSOFIA DEL DO

Extracto del capítulo “Jutsu y Do – El Arte y el Camino”, del libro de Seikichi Toguchi: “El Zen y el Camino del Guerrero”.

“No existe puerta en el camino de la vida que rehuse abrirse ante aquellos que quieren pasar. Si quieres ir a cualquier parte, no importa qué camino elijas, hay miles y todos son buenos. Si, con suerte, alcanzas tu meta, el camino desaparecerá y tú te convertirás en el camino”.

“No hay un camino para vuestra vida. Vosotros mismos sois el camino”.

Estos son dos dichos que se oye repetir a menudo a los budistas Zen. Ilustran bien la complejidad del concepto de “Do” -el camino. Sin embargo, también es evidente que el camino es lo bastante accesible como para que se le pueda encontrar en nuestra vida diaria.

Hoy en día, hacemos referencia a la mayor parte de las artes marciales con el apelativo “-Do”: por ejemplo, Karate-Do. En sus orígenes, todas las artes marciales se llamaban “Jutsu” (técnica). La esgrima era Ken-Jutsu, el tiro con arco,Kyu-Jutsu, el Karate, Karate-Jutsu, y así con todas. Cuando Jigoro Kano, el fundador del Kodokan y el Judo moderno, cambia el nombre de Jyu-Jutsu por Jyu-Do (Judo), numerosos artistas marciales siguieron su ejemplo. Ken-Do, Kyu-Do, Karate-Do.

¿Por qué este cambio?. Para comprenderlo, hemos de conocer la diferencia entre Jutsu y Do. Jutsu se refiere a la destreza, al grado o al nivel de habilidad, o a la competencia técnica, que solo algunas personas pueden alcanzar en determinadas disciplinas, después de muchos años de un duro entrenamiento especializado. En los tiempos antiguos, los artistas marciales, cualquiera que fuese su disciplina, trataban de lograr este nivel técnico de Jutsu.

Do, por otra parte, vá mucho más lejos. Como ya hemos mencionado, significa “camino”. En un sentido alegórico, este camino es el camino de la vida, el camino que todos los hombres deben seguir para hacer realidad su naturaleza profunda. Para el budismo Zen, la meta de la vida es la iluminación espiritual, y el Do es el camino hacia esta iluminación.

También es esta iluminación la meta de las artes marciales. Incluso en los tiempos antiguos, el practicante de un arte marcial se esforzaba en llegar al Jutsu, no por la técnica en si misma, sino como un medio de seguir el Do y de alcanzar la iluminación. Para revelar al mundo moderno su aspecto profundo, las artes marciales han cambiado sus nombres de Jutsu a Do. Así, Karate-Do significa el camino hacia la iluminación a través de la práctica del Karate.

Seguir el Do puede ser para nosotros algo fácil y natural. Pero debe seguirse este camino toda nuestra vida si queremos realizar nuestra verdadera existencia y ser realmente nosotros mismos. De este modo, seguir el camino puede ser a la vez fácil y natural, y extremadamente difícil. La moyor parte de nosotros no es capaz de encontrar el camino, o, una vez encontrado, mantenerlo. Hace falta un espíritu fuerte, y perseverancia. La vida de los monjes Zen es un ejemplo de, a la vez, la simplicidad y la dificultad del camino.

En el Dojo de Karate siempre somos muy corteses entre nosotros. Una vez fuera de éste, algunos nos dejamos dentro la cortesía y los buenos modales. Somos una persona dentro del Dojo, y otra fuera. Muchos alumnos piensan que es posible que vayamos al Dojo para aprender cortesía y buenos modales al mismo tiempo que las técnicas del Karate. Por supuesto, está bien que se aprendan estos aspectos del Karate: es mejor que no aprender nada en absoluto. Pero este no es el verdadero sentido del Karate. No quiero decir que no tengais necesidad de aprender cortesía y modales: mas bien que ya deberiais conocerlos antes de entrar al Dojo.

Debo añadir que en un Dojo de Karate debeis aprender algo más elevado que las técnicas y que las cortesías, si pretendeis encontrar allí el camino. El Karate debe impregnar por completo vuestra vida, tanto dentro como fuera del Dojo. Debeis convertios en una sola persona, vosotros mismos, vuestro auténtico “yo”.

Contenidos filosóficos del Karate y Kobudo de Okinawa

Ensayo monografico desarrollado por el Sensei Héctor Maroli

Muy poco se habla sobre los contenidos filosóficos del Okinawa karate y kobudo, cual y que objetivos persigue, los maestros orientales inmigrantes en su mayoría se debaten entre las creencias del culto a la moral y las buenas costumbres, adoptando la mayoría de ellos códigos éticos foráneos, que no corresponden a la sociedad en la que viven y desarrollan su actividad, no pudiendo traducir y transmitir adecuadamente la experiencia del DO por desconocimiento de la cultura en la que están educados y formados sus alumnos.
Los instructores occidentales se someten al régimen moral impuesto por un líder oriental, creyendo practicar y transmitir una filosofía que forma espiritualmente al Budoka, desconociendo la misión real del BUDO que no comprenden ni vivencian.
Investigando a las artes marciales japonesas encontramos un dedicado culto a la superioridad (parafernalia), un pulido y ordenado ritual durante las prácticas físicas en los dojos con la intención de conservar un sentido etnocéntrico japonés de su historia y cultura al igual que en la creencia Shinto, además cumplir con los preceptos del Zen de alcanzar la elevación espiritual a través del conocimiento de si mismo y de la experiencia individual, así como la practica esencial de la buena conducta como su principal objetivo para el logro de la vida en sociedad a través del Confucianismo.

El Shinto, el Zen y el Confucianismo son guías en la filosofía del arte marcial japonés, pero solo el Taoísmo da fundamento al termino BUDO (vía o senda del guerrero), siendo de gran importancia el kanji DO (senda o vía) adosado al nombre de todo arte.
Toda sociedad como tal tiene un origen histórico y por consecuencia de los hechos su entorno social desarrolla una filosofía autóctona, o adopta una proveniente de las corrientes migratorias transformándolas y produciendo un sincretismo entre ellas, es el caso de Okinawa que debido a su condición de pueblo subyugado y sometido no pudo desarrollar una filosofía propia; realizando un sincretismo entre las filosofías chinas (neo Confuciana, Taoísmo y Budismo Chan), y japonesa (Shinto), como así también adoptar el Budismo evangélico proveniente de la corte Coreana que se fusiono con varias religiones autóctonas llegando a ser llamada Ryukyu Shinto Ki por el monje budista japonés Taichu, en ella se unían las creencias del Buda y su liberación espiritual como así también las fiestas y ofrendas populares a un panteón agropecuario animista de dioses o diablos (Kami) mitológicos o naturales, en la creencia que ríos, montañas, plantas y animales tienen alma; basado mas en la adoración y gratitud que en el temor a ellos.
Las doctrinas o ideas provenientes del Shintoísmo, Budismo Chan, Confucianismo y Taoísmo impregnaron el sentir del pueblo de Okinawa; siendo para los maestros de las artes marciales el contenido lógico a enseñar junto a las prácticas físicas, emulando la práctica religiosa de la cultura Budista Chan, y la actividad física realizada luego de la meditación con el objetivo de desentumecer las articulaciones de las piernas.

A las mencionadas corrientes filosóficas y religiosas debemos recurrir a la hora de investigar y estudiar el contenido filosófico de karate.
En la actualidad se discute si el Shinto es una religión o un profundo sentir japonés, carece de un código moral, sin metafísica (tratado sobre el “ser”), sin escolástica (tratado sobre el mas allá) ni soteriología (vía de salvación); su creencia agropecuario animista hace del culto un agradecimiento a la naturaleza con suplicas alegres a vivir en su entorno; en la antigüedad dio fundamento al Mikado (descendencia divina del emperador) por lo cual las dinastías reales protegieron y predicaron dicha religión de estado en todos los territorios bajo su poder.
El Shinto en su evolución logro realizar una yuxtaposición con el Budismo Zen (Chan) proveniente de China antes que enfrentarlo doctrinalmente, ingresando el ritual purificador en la vida del individuo a través de tres formas: harai quita las manchas producidas por el pecado, misogi libera de las manchas producidas por malas acciones morales o sociales e imi hace a la persona apta para ejercer el culto observando las prohibiciones establecidas, “la vida no puede alcanzar su verdadera condición y autenticidad si no es en estado de pureza”
Karate absorve del Shinto la contemplación de la naturaleza como el primer cumplimiento de todo ser humano de no agredir el entorno donde vive y el culto a la superioridad a través de la etiqueta cultural japonesa en su conducta institucional.
Proveniente del Budismo Chan al cual el maestro Zen Dr.Teitaro Zuzuki menciona en sus ensayos como una revolución china contra el Budismo Hindú, se propago por todo el Japón desprovisto de lo religioso siendo utilizado el estadio de la meditación como una práctica diaria en beneficio del individuo sin ninguna doctrina a cumplir, tan solo la postura y la meditación como eje de dicha práctica en la búsqueda de la unión del cuerpo y el espíritu, la cual tiene como objetivo que el individuo revea y analice las acciones realizadas para mantener la armonía interna con desapego de los sentimientos; se puede comparar al concepto de “mirar el problema por la ventana” como lo hace un terapeuta en Psicología.

En karate la ejecución de las katas se asemeja a la meditación Zen y esto es confirmado por el dicho “el puño y el Zen son uno” (Ken zen ichi nyo) dando a entender que karate es Zen en movimiento por ende nuestra práctica de la meditación son las katas. Karate absorbe de la experiencia Zen el revisar y repetir incansablemente las formas utilizando la concentración y la corrección de las posturas; de aquí la tan exigida búsqueda de la perfección en las katas reconociendo al igual que el Zen: “el cuerpo que ejecuta la postura correcta corrige el espíritu, y este a la conducta”.
El Confucianismo como práctica moral predicada por el maestro Chino Confucio en el año 500 antes de Cristo, pretendió dar organización a los estados monárquicos chinos, buscando la benevolencia de los reyes hacia el pueblo a través de practicar la buena conducta.
El estado japonés en la declaración de la constitución Meiji introduce en los artículos referentes a la educación, la enseñanza y práctica de la moral nacional confuciana japonesa, que debe cumplir todo ciudadano.
La moral confuciana en karate tiene como objetivo ser filtro de la conducta individual para la inserción y acción del individuo en la sociedad, cumpliendo su misión de la forma mas digna posible para la felicidad personal y colectiva.

El movimiento de Okinawa karate y kobudo adhiere a la moral Confuciana a través del Dojo kun, código generado por observancia a las faltas o falencias en la conducta social, tratando de inculcar dicho código para modificar y transformar la sociedad en beneficio de un mejor vivir colectivo.
Lao Tse enseña que “el camino” (Tao / Do) del mundo se realiza con mayor aprovechamiento abandonando las categorías y los valores en favor de la percepción espontánea. Se busca “no hacer nada” (wu wei) y dejar que las cosas sigan su curso natural; se recomienda para ser inteligente y apto mantenerse en la sencillez y la pasividad, así poder amoldarse a la naturaleza, auténtica meta del hombre.
“El Do” (camino) se observa en la mayoría de las artes marciales japonesas, dándole un sentido espiritual al cultivo y practica del “ser”. DO o TAO: Vía o senda de la elevación interior
Por medio del kanji DO (TAO) se pretende dar a comprender la intención de hacer de la práctica de las artes marciales un verdadero camino de elevación espiritual del individuo, los practicantes avanzados del Okinawa karate y kobudo buscan la elevación espiritual a través del ryuha (estilo) que han elegido, cultivando la vía por la cual canalizan todo el “ser” hacia el objetivo de una vida pura. Se puede decir que se realiza una espiritualidad sin religión. El Okinawa karate y kobudo posee un método llamado Gorin para transmitir el arte y la experiencia en el DO, y a través de los grados o Danes la calificación del ascenso en dicho método, aunque en la actualidad ello no refleja los estadios del conocimiento, la experiencia y la espiritualidad de quienes tienen el deber de transmisión del arte, por desconocimiento, falta de capacitación y ultra conformismo de la practica física en la que descansa toda su “mística sabiduría”.
En consecuencia el Okinawa karate y kobudo resume en si mismo un sincretismo de las filosofías orientales pretendiendo con ellas dar a los individuos una experiencia única en la práctica física para conservar el cuerpo, en la búsqueda del ser interior y la practica de la buena conducta. La vía de la elevación interior, mencionada como Do, genera un grado espiritual sin oposición a éticas filosóficas o religiosas, predisponiendo al individuo para adherir a una filosofía y desarrollar su pensar, elegir una religión que profesar; observar las reglas sociales para su interacción y el encuentro con el “ser interior” para la paz espiritual.

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